Cómo transformar nuestra realidad.
Este es un trabajo de auto-iniciación.
El primer trabajo de iniciación empieza por uno mismo. Si no entendemos cómo funciona la magia y la realidad no podremos creer. Si no creemos, no se activará el motor que manifiesta la creación a través nuestra voluntad y del mecanismo del Nombre de Dios. Nadie puede hacer este proceso por ti. Es un trabajo interior insustituible.
Parte del objetivo de las publicaciones, documentales e iniciaciones de Willy M. Olsen es demostrar cómo nuestra realidad es obra de un diseño intencionado y que nuestra existencia tiene un propósito. Aprender los mecanismos de la Magia y de la Realidad es responsabilidad de cada uno. Sólo interiorizando este conocimiento lo haremos nuestro. Sólo si lo hacemos nuestro, nuestra creencia será auténtica.
Hay mucho que procesar. Cada persona llegará a sus propias conclusiones.
¡Bien! ¡Así es como debe ser!
Cada persona es única, y único también es su conocimiento.
La Realidad
El funcionamiento de la magia está íntimamente ligado a nuestra concepción de la realidad. Algunas son compatibles con la magia, pero otras la tachan de superchería. Hay que meditar profundamente sobre nuestras propias convicciones. Si nuestra realidad está anclada en un modelo incompatible con la magia, entonces la magia no se producirá, ya que el poder del brujo depende de la solidez de sus creencias.
La palabra realidad proviene del latín “res” (cosa), “-alis” (sufijo que indica relativo a), mas el sufijo “-dad” (cualidad). La realidad se define como la totalidad de un sistema tanto en su aspecto conocido como en lo desconocido. Es aquello que realmente existe y se desarrolla, conteniendo en sí misma su propia esencia y sus propias leyes, así como los resultados de su propia acción y desarrollo.
La realidad constituye uno de los conceptos más debatidos desde un punto de vista filosófico, abarcando un amplio espectro que oscila desde el materialismo más extremo hasta el idealismo más purista, y considerando todas las combinaciones y matices entre ambas posturas. Dentro de este abanico de opciones encontramos filósofos para todos los gustos, igual que los colores.
El materialismo postula que la realidad es intrínsecamente material. La mente es una mera consecuencia de la materia. Los primeros filósofos presocráticos buscaron alejarse de una mitología que explicaba la realidad en base a las aventuras y desventuras de unos dioses caprichosos, más necesitados de ayuda psicológica que muchos de sus acólitos. Este intento de profundizar en las leyes naturales llevó a los presocráticos al desarrollo de conceptos como el ápeiron (lo ilimitado), el arjé (sustancia o causa primera) y el átomo (lo indivisible). Así nació la filosofía. Platón rompió con el materialismo argumentando que las ideas precedían al mundo sensible, y que los universales (como llamaba a las ideas) existían independientemente de su manifestación física. A partir de aquí, el idealismo se sofisticó combinando distintos niveles de subjetividad. Las ideas podían depender, en mayor o menor medida, de la mente del sujeto, del pensamiento y de la percepción de los fenómenos (fenomenología).
Los intentos de conciliación entre la realidad física y la mental dieron origen a diversas corrientes dualistas que concibieron la existencia como una dialéctica entre lo material y lo inmaterial (el pensamiento). Dios ya no jugaba ningún papel relevante. Había sido destronado por la razón. La filosofía surgió precisamente para explicar la realidad sin jugar la carta de la intervención divina. Sin embargo, el concepto de Dios era difícil de extirpar como causa primera. La escolástica cristiana y otros pensadores religiosos buscaron cómo conciliar el origen divino de la creación, la existencia de dios y el imparable avance del racionalismo. Muchas religiones integraron el dualismo en los conceptos de materia y espíritu, cuerpo y alma, bien y mal...
Las corrientes filosóficas en las que comenzaron a bañarse alegremente los pensadores occidentales no mermaron la marea panteísta que ya navegaban muchos pueblos. El panteísmo postulaba que todo (pan) era dios (teo), que la creación en sí misma era dios vivo y materializado. Muchos pueblos comulgaban con la creencia de que la naturaleza (su universo) era dios, podían escuchar sus señales, y los pocos que dominaban su lenguaje, los chamanes, también se podían comunicar con ella.
Con una profundidad compleja de bucear, los Upanishads de la India antigua afirmaban que la realidad no era lo que parecía, sino que estaba disfrazada mediante un acto de ilusionismo que llamaban Maya, y que ocultaba al verdadero ser, definido por la comunión de Atman (alma) y Brahman (dios). El concepto de Maya no se simplificaba a una mera ilusión de realidad virtual. Merece la pena estudiar los Upanishads. Si Atman se puede considerar como la manifestación de Purusha (el principio universal, el arjé), Maya lo sería de Prakrti (la naturaleza cambiante y evolutiva). Prakrti es mucho más que la materia o la naturaleza ya que incluye todos los aspectos físicos, sensoriales, emocionales, cognitivos, psicológicos e incluso morales de la realidad.
La Cábala es la tradición mística judía, y la piedra angular del esoterismo. Sostiene que no existe la realidad fuera de nuestra percepción interior. La existencia es completamente subjetiva. El mundo físico es la consecuencia final del recorrido de la luz infinita que emana de dios (Ein Sof) a través del árbol de la vida. Esta emanación recorre 10 nodos (Sefirot) a través de 22 senderos que estructuran el esquema del árbol de la vida. La luz se redefine en un atributo divino concreto en cada Sefirot, transformándose en su recorrido por cada sendero camino de su materialización física, el último eslabón de su recorrido. El esquema del árbol de la vida también estructura el Adan Kadmon, el hombre primordial, que forman algo así como los planos con los que se construye un ser humano, desde su alma hasta su cuerpo.
Con semejante cartera de opciones, ¿cómo puede un brujo comprender acertadamente la realidad? La respuesta esté en la matriz. La matriz referencia buena parte del pensamiento expuesto, y establece que la magia misma estructura la realidad. La creación es un acto de pura magia, como ahora veremos.

La Magia
¿Quién no conoce la magia hoy en día? ¿Quién no desea esos poderes tan tentadores que permiten modificar la realidad a capricho? A pesar de los denodados esfuerzos de la ciencia por sepultar el pensamiento mágico dentro del cajón de la superchería, nuestro interés por las fuerzas sobrenaturales nunca se ha extinguido, de hecho es cada vez mayor.
Tengo una buena noticia para todos los interesados en esta cautivadora disciplina.
¡La magia existe!
¡Si, así es! La magia no sólo existe, sino que configura el mecanismo que genera nuestra realidad. Sin embargo no funciona como en todas esas películas que tanto alimentan nuestras fantasías.
La MAGIA puede definirse como el conjunto de conocimientos y prácticas que permiten conseguir cosas extraordinarias por medios o fuerzas sobrenaturales. El término proviene del antiguo persa “magus” que significaba aquel que es capaz. Esta raíz indoeuropea evolucionó en sánscrito como “maia”, la ilusión, cuyo monema es “mai”, mover.
A lo largo de la historia, el funcionamiento de la magia ha sido proscrito o se ha ocultado en crípticos escritos. La magia se presenta como una disciplina elusiva cuyas bases se han difuminado en contextos ininteligibles, absurdos e incluso pueriles a ojos de nuestra cultura actual. Sin embargo, el mero hecho de estar vivos constituye un acto de pura magia.
La ciencia atina a describir la realidad cada vez con más detalle, pero sigue siendo incapaz de descodificar esa clave que genera la chispa que hace latir un corazón. Esta clave es magia. Y no está reñida con la ciencia en absoluto. Se trata de otro tipo de ciencia, que también obedece sus leyes, y que nos permite intervenir en nuestra realidad y transformarla según nuestra voluntad. La voluntad es la expresión de la chispa divina, única e inviolable de cada ser humano, y el objeto de codicia por parte de los poderes que dominan este mundo y que nos mantienen inmersos en una guerra espiritual.
- La magia ocurre todo el rato y en todas partes.
- El nacimiento de cada vida es una acto mágico.
- El mundo que habitamos es el escenario de un mago.
- ¡Todo el universo es un espectáculo de magia!
Las publicaciones, documentales e iniciaciones de Willy M. Olsen buscan transmitir la leyes de la magia, sus distintos niveles de potencia, y que cada persona adquiera la autonomía y poder que le corresponde por designio divino. Esto es una guía. El trabajo y el resultado dependerá de cada uno. Un mapa nunca es el recorrido.
Realidad y Magia
La intersección del punto de vista de dos observadores.
¿Acaso estamos hechos de ciencia y de nada más?
El mundo se rige por unas leyes inalterables, las cuales constituyen el principal cometido de la investigación científica. La física y las matemáticas rigen hasta las más recónditas dimensiones del universo. La química forma la base de nuestra biología. Y la mecánica cuántica postula que el observador afecta la realidad por el mero hecho de interactuar con ella.
Estas leyes de la ciencia son la consecuencia de un acto de observación sublime: La mirada del Creador. Sin embargo, esta mirada se cruza con otro punto de vista, el tuyo.
La realidad de cada uno de nosotros es resultado de la interacción de estas dos miradas. Una crea el contexto, la otra lo interpreta. El punto donde se cruzan es donde emerge la consciencia y la realidad de cada uno.
La realidad es por lo tanto un acto mágico cuyas leyes y manifestación obedecen a su gran observador (dios), pero que también están sujetas a la influencia del observador menor (ser humano), en cada una de sus perspectivas individuales a lo largo del tiempo y del espacio, así como en la suma de todas. La observación de dios crea el universo conocido, nuestro planeta, nuestra bilogía, nos da la vida, y nos la quita. Nuestra observación no puede contravenir las leyes del gran observador, pero sí que nos ofrece la suficiente holgura para transformar nuestra esfera de creación. El poder de un brujo será mayor cuanto mejor conozca las leyes que manejan la creación. Hay que interiorizar este concepto de realidad hasta solidificarlo, para sea real.
La realidad es un acto de magia que resulta de la interacción de dos observadores: uno es entero, el principio universal, y el otro infinitesimal, de naturaleza cambiante y evolutiva. Es clave interiorizar este esquema, ya que permitirá asimilar muchos otros conceptos que rigen el funcionamiento de esta realidad, y la capacidad potencial de transformación que puede ejercer nuestra magia.
Según los Upanishads, Dios (BRAHMAN) nos/se experimenta simultáneamente desde su perspectiva universal, y desde la perspectiva de todas y cada una de las consciencias vivas (ATMAN) que habitan este cosmos.
Esta creación (MAYA) cumple las leyes (CIENCIA) que determina la observación universal de su creador. Sin embargo, Dios simultáneamente observa su propia creación desde cada uno de nosotros, lo cual nos permite interactuar y alterar nuestra propia parcela de realidad.
Dios nos hizo a su imagen y semejanza en tanto en cuanto nos concedió el poder de la creación. Los Upanishads de la antigua India revelan que cuando se trasciende esta ilusión de la realidad (MAYA), entonces cada ser (ATMAN) se transforma en el creador (BRAHMAN).
Los fenómenos paranormales
La magia es un fenómeno que ocurre en la consciencia del observador.
Un fenómeno mágico lo es para quien lo observa y lo percibe como tal. Puede ser compartido por varias personas, pero cada de ellas experimentará su propia realidad mágica, que será única y particular de cada observador, y dependerá enteramente de los filtros de su percepción y de su nivel de consciencia.
Por este motivo muchos fenómenos llamados paranormales no pueden ser repetidos fácilmente a voluntad, ni demostrados según los rigores del experimento científico, dado que constituyen una experiencia única de un observador en un momento y lugar preciso del espacio-tiempo, y bajo una configuración específica del campo energético. La mínima alteración de las variables que rodean el fenómeno mágico afectarán el resultado, y por lo tanto a la percepción del observador. No podemos transferir nuestra percepción a otras personas. Podemos tratar de describirla pero no transferirla. Cualquier explicación solo compondrá una burda aproximación a la riqueza de nuestra percepción.
Este universo ha sido creado mediante un acto mágico sublime. Todas estas leyes emanan del punto de vista de su creador, o sea de Dios. Esta perspectiva omnipresente del gran observador también contempla nuestro relativo libre albedrio, dentro de los parámetros delimitados por las cláusulas del contrato del alma que cada uno de nosotros suscribimos al nacer.
Estamos inmersos en una realidad configurada por la observación del creador del universo, pero se nos ha concedido la gentileza de que podamos a su vez interactuar con esta realidad y amoldarla según nuestra voluntad. Si en algo somos semejantes a Dios es en el hecho de que tenemos la capacidad de co-crear, eso sí, a nuestro nivel y según ciertas reglas que se explican en las publicaciones, documentales e iniciaciones de Willy M. Olsen. Esta capacidad de reconfigurar nuestra realidad es la base de toda la magia. Los inventos, el arte, la tecnología, la imaginación… Todo ello son manifestaciones de nuestra capacidad de crear. Todo esto es magia, pero la magia también es mucho más.

La activación de la Magia
La magia depende por lo tanto del observador. Cada alma de este mundo aporta una perspectiva única y personal de la realidad. Pero esta perspectiva puede ser pasiva o activa.
La observación pasiva está sujeta a los bamboleos de la energía y a las leyes generales del universo, como una hoja arrastrada por un río. La observación activa es la fuente de la magia, como un piragüista navegando ese un río en el que, a pesar de ser arrastrado por su corriente, controla su rumbo, su velocidad, gestiona las turbulencias que navega, y disfruta de las paisajes que transita. El piragüista define su destino aunque este siendo arrastrado por el curso del rio igual que una hoja a la deriva.
Cuando la observación es pasiva la magia se limita a la percepción del fenómeno mágico, lo cual no le resta valor a la experiencia como motor de la evolución de nuestra consciencia. La gran mayoría de los fenómenos paranormales son espontáneos, producidos por una combinación de factores que en un momento dado sintonizan con un observador, lo cual le permite experimentarlos. Ocurren y ya. No los podemos repetir a voluntad. Cada persona puede ser más afín a sintonizar con un tipo de fenómenos u otros, lo que explica por qué hay personas más proclives a vivir ciertas experiencias u otras.
La observación activa es el fundamento de la auténtica magia. Un mago debe identificarse como observador activo para que las leyes generales del universo (del creador) le concedan autonomía para navegar y alterar su propia realidad, o sea hacer magia.
Esta identificación se produce mediante la invocación de nuestro NOMBRE. Desde tiempos inmemoriales, los magos han hecho referencia al poder del nombre como activador de sus conjuros y sus hechizos. Nuestro nombre aúna las posibilidades y limitaciones pactadas en nuestro contrato del alma, expone nuestro derecho divino como co-creadores, y por lo tanto nos abre las puertas a canalizar y manifestar el poder que recrea la realidad en cada instante.
Si somos capaces de pronunciar nuestro nombre, las fuerzas de la creación escucharán nuestra voluntad y trabajarán hacia su cumplimiento, siempre dentro de los parámetros establecidos por las leyes que las rigen. La observación activa es una consecuencia inmediata y automática de invocar nuestro nombre. Es la fuente de la verdadera magia. Por lo tanto, el primer paso para cualquiera que aspire a convertirse un verdadero mago es aprender a invocar su nombre.
La activación de nuestro nombre, el dominio de las leyes de la magia y la capacidad de alta magia son el objetivo de las publicaciones, documentales e iniciaciones de Willy M. Olsen.
Palabras, Realidad y Magia
Evangelio según San Juan 1, 1-3
Las palabras construyen realidades. Esto ocurre porque la realidad es un fenómeno mental. Y la mente funciona con palabras.
Una narrativa construye una realidad en nuestras mentes cuando nos la creemos. Por esto la mayor técnica de manipulación de personas es controlar lo que creemos a través de las palabras que escuchamos. Las conclusiones que afianzan nuestras creencias, y por lo tanto nuestra realidad mental, se pueden construir de dos formas.
Una es la argumentación. La argumentación requiere la involucración activa de las dos partes implicadas. Se convierte en una partida de ajedrez mental. Es edificante, y su dominio lleva al desarrollo del pensamiento crítico. La educación es una forma de construcción de la realidad mediante la argumentación. Sin embargo, la educación actual está más centrada en enseñar QUÉ pensar y no CÓMO pensar. Un brujo debe desarrollar su capacidad de cuestionamiento. Para ello hay que dedicar tiempo y espacio para estudiar distintos puntos de vista, leer, y sobre todo pensar. Esto nos llevará al desarrollo de un nivel de pensamiento crítico que nos permita orientarnos en el desconocido reino de la energía, y de nuestro mundo interior.
La otra forma de manipular las creencias, y por lo tanto la realidad mental, es emocional. En los tiempos actuales, esta es la forma más habitual. Si se genera el suficiente desasosiego emocional en un individuo, y luego se le aporta una conclusión que lo elimine, la mayoría de las personas aceptarán dicha solución como su nueva realidad. Las personas anhelan realidades tranquilas. Y el cerebro tiene la tendencia a rellenar cualquier hueco argumental con cualquier patraña con tal de conservar su estado de equilibrio emocional. Un brujo debe aprender a dominar sus emociones y discernir cómo estas pueden manipular sus constructos mentales de realidad. No voy a extenderme mucho más en este aspecto que podría constituir un libro por sí mismo. Invito a investigar sobre este tema, sobre cómo se utiliza el miedo como arma de manipulación, y cómo las palabras construyen nuestra realidad mental. Una recomendación para empezar pueden ser los libros del Coronel Pedro Baños o de Fernando López-Mirones.
Sin embargo, esta realidad sólo es una parte de la ecuación. Hemos visto cómo la realidad de cada uno surge de la comunión de las perspectivas entre dos observadores. Una es la de cada uno de nosotros. Se construye con las palabras de nuestro idioma. La otra es la del creador. Sus palabras no son en español, en inglés, o en chino, se pronuncia en un lenguaje universal. Es el lenguaje del alma. Nuestro inconsciente lo habla. Y los animales, y las plantas. Toda la naturaleza, la vida, y el cosmos lo habla. Se configura mediante números que generan sintonías energéticas. Estas sintonías interactúan según una gramática de la creación que se codifica en la propia identidad del creador, en el Nombre de Dios. El documental El Lenguaje de los Números presenta una introducción a su semántica, su gramática y algunos ejemplos de su sintaxis. La investigación de Willy M. Olsen sobre el Nombre de Dios también. Este lenguaje se estudia con más profundidad en La Firma de Dios y en Los Versos de Pandora.
Un brujo debe aprender a dominar este lenguaje para poder mover y sintonizar las energías que generan la creación. De esta manera se produce la verdadera magia. Las palabras de este lenguaje son cápsulas energéticas que se pueden empaquetar en cualquier forma: una sucesión de fonemas, una imagen, un símbolo, un objeto. Por lo tanto también valen las palabras de cualquier idioma pero sólo si se han cargado de energía de forma que se sintonicen con la energía del gran observador universal.
Los poderes que tratan de dominar nuestro mundo actual mediante la manipulación de las realidades mentales de cada individuo mencionadas antes, se desesperan ante su incapacidad de menoscabar la capacidad sagrada de cada persona de co-crear su realidad y dominar el lenguaje de la creación que permite hacer magia de verdad. Por este motivo nos tienen sumidos en una guerra espiritual oculta cuyo propósito es secuestrar la voluntad de cada individuo, y canalizar la magia pasiva resultante para sus propios fines. Cuando el brujo forja su potencial y activa su voluntad, no existe poder alguno que pueda contra el inviolable derecho divino que se ha otorgado al ser humano como co-creador.
El primer paso de un brujo para ser un auténtico mago, para actuar sobre las energías de la realidad a su voluntad, es forjar su potencial mágico y afinar sus sentidos. También entender y dominar el esquema de manifestación de la realidad que se estructura en la matriz, es decir en la gramática de la creación, en el Nombre de Dios.
Todo el objetivo de esta web y de las publicaciones, documentales e iniciaciones de Willy M. Olsen es iniciar a cada persona para que tome las riendas de su camino.
Números, Magia y Realidad
Los números constituyen la semántica de la creación.
Aquí se presenta un resumen sobre cómo la forma de las cifras esquematiza líneas de energía y configuraciones que expresan el significado de cada número. También ayuda la propia interpretación de sus sumandos. Con estos apuntes se va a ilustrar un esbozo de esta peculiar gramática de la creación que se esconde en la matriz del Nombre de Dios. Conocer el significado de los números permite entender y manejar mejor el código energético de cualquier palabra que se emplee en el lenguaje universal de la creación.
LA ENERGÍA:
Los primeros tres números sintetizan la manifestación de la energía: 1, 2 y 3

El UNO es el principio, la causa primera, la esencia, la energía primordial.
- El número uno resalta el inicio, lo esencial, el origen.
- Es el punto. Es estático.
- A partir del uno se crean todos los números. Y todos los números se descomponen en unos, sin excepción. La masa y la energía no se crean ni se destruyen, solo se transforman, como el uno.
- Posibles significados: Estático. Adelante. Lo esencial. Potencialidad.
- Los números son líneas de energía, y las cifras que los representan no pueden evitar resemblar sus peculiaridades. El uno acarrea la intención primordial, es el principio, obviamente. Todo parte del uno.
El DOS es el reflejo del uno, la dualidad, la polaridad.
- El número dos resalta lo complementario, el opuesto y la diversidad.
- Es la línea. Es dinámico.
- Con el dos nace la multiplicidad. Toda acción genera una reacción, el uno se refleja en el dos y de esta forma se dinamiza y se expande.
- Posibles significados: Dinámico. Cambio. Complementario. Acción.
- Todo ha comenzado en el uno, pero la trayectoria de la intención primordial genera un antes y un después. Se mira a sí mismo. En este espejo, el reflejo del uno regresa en otra dirección. Entonces nace la dualidad.
El TRES es el equilibrio de fuerzas, la estabilidad.
- El número tres resalta la conjunción estable de tres fuerzas (1 + 1 + 1), es el punto de equilibrio entre los opuestos (2 + 1).
- Es el plano. Es la tensión homogéneamente repartida, o sea la vibración, que es el equilibrio entre lo estático y lo dinámico.
- Con el tres nace la estructura y la entropía, que es el estado de equilibrio de mínima energía posible.
- Posibles significados: Quieto. Centro. Equilibrio. Interior.
- La energía va y viene sin cesar, dudando cómo enfocarse, tratando de dar espacio a ese vaivén de idas y venidas sin que se produzcan interferencias. El tres equilibra las fuerzas, y ese mareo incesante calma su ánimo.
LA MATERIA:
Los segundos tres números expresan la manifestación de la materia: 4, 5 y 6.

El CUATRO es la forma, la manifestación física de la energía.
- El número cuatro encierra la interacción de dos dinámicas contrapuestas (2 + 2), es un plano que se potencia en más dimensiones (3 + 1), y la expresión de la energía en base a 4 referencias (1 + 1 + 1 + 1), como los cuatro elementos o tantos otros ejemplos.
- El cuatro es la forma. La condensación de la energía en materia.
- Con el cuatro nace la materia y las dimensiones del espacio-tiempo.
- Posibles significados: Presencia. Atención. Sentidos. Totalidad.
- Una nueva dirección cobra forma, navegando por los puntos de equilibrio que ha estabilizado el tres. Así surge el cuatro y, con él, la forma puede manifestar una estructura consistente, determinando las dimensiones del espacio.
El CINCO es la vida, ni más ni menos.
- El número cinco nace de la materia inseminada por la esencia (4 + 1), y la manifestación de fuerzas contrapuestas en equilibrio (2 + 3).
- Es la vida. La materia imbuida de la esencia.
- Con el cinco surge la vida y se configura el ser humano.
- Posibles significados: Función, Vitalidad. Gratitud. Disfrute.
- Las energías tropiezan con las rígidas estructuras de la materia, generando los más diversos resultados. La forma vibra al ser golpeada por la intención. Esa vibración desentumece su rigidez y la llena de vida. Ha nacido el cinco.
El SEIS es la evolución y el desarrollo de la vida.
- El número seis resulta de la conjunción de dos estados de equilibrio (3 + 3), de la dinamización de la vida para su desarrollo y evolución (1 + 5) o bien de la transformación de la materia (2 + 4).
- Es la evolución, no necesariamente en sentido darwiniano, sino como la transformación de un estado actual.
- Mediante el seis la materia y la vida se transforman.
- Posibles significados: Transformación. Intención. Posibilidades.
- La intención se enrosca en varias direcciones, parecido a el dos. La vida aprende que puede evolucionar en muchos sentidos. El seis se arremolinaba captando o aportando energías, y dota a la forma de innumerables posibilidades de manifestación.
LA CREACIÓN:
Los terceros tres números expresan el poder de la creación: 7, 8 y 9.

El SIETE son las leyes del Universo, las partes que interactúan, el lenguaje.
- El número siete expone las reglas del equilibrio de la materia (3 + 4), la interactividad de la vida mediante la comunicación y las relaciones (5 + 2) así como la consolidación de cada estado de transformación (1 + 6).
- Establece la comunicación entre la vida y las diversas manifestaciones de la materia.
- Mediante el siete la materia y la vida se relacionan. El siete configura el vocabulario de la creación.
- Posibles significados: Magia. Comunicación. Armonía. Belleza.
- Los remolinos se afectan unos a otros, se relacionan. Se equilibran y se definen según los torbellinos con los que interactúan. Adquieren identidad propia, el vocabulario con el que se expresa la creación. El siete representa las palabras de este incipiente lenguaje.
El OCHO es la conclusión de un ciclo y el renacimiento de otra forma.
- El número ocho presenta dos versiones interconectadas de la manifestación de la materia (4 + 4), retorna la vida a su punto de equilibrio: muerte y renacimiento (5 + 3) y cambia el sentido de la evolución (2 + 6).
- Representa el ciclo en el que se reescribe el mismo significado con otra forma. El ocho estructura la gramática de la creación.
- Posibles significados: Conclusión. Mensaje. Justicia. Renacimiento.
- La forma se contempla de otras maneras: 4 y 4 suman 8, igual que 5 y 3, 6 y 2, o 7 y 1. Cada combinación aporta perspectivas, conjugando la gramática de este vocabulario. El ocho queda encandilado de su propia definición, mirándose arriba y abajo.
El NUEVE es el poder y la libertad de crear.
- El número nueve indica la capacidad de la vida de actuar sobre la materia (5 + 4), de cuajar los procesos de transformación (3 + 6) y tiene el poder de afectar las leyes del universo (2 + 7).
- Representa el poder de la creación. Es el Nombre de Dios. El nueve es el lenguaje de la creación. Es la conciencia.
- Posibles significados: Voluntad. Conciencia. Significado. Poder. Creación.
- La intención primordial libera el 8 de su infinito reflejo. El nueve llena el lenguaje de significado, y de esperanza, porque le otorga la libertad de crear. La intención, que se manifestaba en el uno, se crea con el nueve. El nueve representa la creación.
La forma y los sumandos de los números contribuyen a esclarecer sus posibles significados.
La comprensión e interiorización de este conocimiento es el objetivo de las publicaciones, documentales e iniciaciones de Willy M. Olsen.
